Las comuniones y bautizos, momentos para combinar ocio y tradición

Hay momentos de nuestra vida que quedan grabados en nuestro interior y que jamás vamos a olvidar, sea por el motivo que sea. al leer estas líneas, seguro que muchos de vosotros y vosotras pensáis en un evento como lo es la boda. Y lo veo completamente lógico. Pues cierto que este es solo uno y que hay muchos eventos y razones por las cuales merece la pena esbozar la mejor de nuestras sonrisas. Los bautizos (para los familiares de la persona que se bautiza) y las comuniones para la propia persona que las experimenta son buenos ejemplos de ello. 

En un país como el nuestro hay una enorme cantidad de primeras comuniones a lo largo del año. El portal web Periodista Digital aseguraba que la cifra por año era de 245.000 eventos de este tipo, siendo la mayoría de ellos celebrados durante el mes de mayo, como seguro que sabéis. En España existe una gran tradición católica y eso es lo que conduce a que el número de comuniones, a pesar de haber descendido en los últimos años, siga siendo de lo más interesante. 

Es evidente que esa gran tradición católica de la que hablamos también ayuda a que el número de bautizos que se organizan cada año en el interior de nuestras fronteras siga siendo de lo más elevado. El mismo medio que citábamos en el párrafo anterior también nos da la prueba para argumentar esta hipótesis, y es que ha crecido el número de personas en España que ha pedido ser bautizada. Esta es una buena prueba el poder de convocatoria que tiene el catolicismo y del arraigo que profesa la población española por él. Por algo va a seguir siendo la religión dominante en España en las próximas décadas. 

Es evidente que, en celebraciones como lo son el bautizo y las comuniones, un elemento como la fe se combina de la mejor manera con otro como lo es el ocio. Son días en los que lo primero es celebrar la felicidad la persona que contrae el sacramento y de todas aquellas que le rodean y que quieren compartir ese momento con ella. También es un día especial puesto que se combina lo tradicional con lo último, es decir, la fe católica con, por ejemplo, la contratación de un servicio de catering para los asistentes al evento. Esta es una tendencia que viene creciendo a pasos agigantados en los últimos años. Es lo que dicen desde La Frolita

Días que quedarán para el recuerdo 

Como comentábamos al principio de este artículo, de celebraciones como estas nos acordamos durante el resto de nuestras vidas. Y lo hacemos, por suerte, para bien y no para mal. Los argumentos son evidentes: y es que basta con reunir a todos y cada uno de nuestros seres queridos, algo que muchas veces no es fácil y que deberíamos valorar mucho más a lo largo de la vida. No cabe la menor duda de que juntar a toda la familia debería ser algo mucho más común de lo que, por desgracia, es en la actualidad. 

Como habréis podido deducir a estas alturas del artículo, no hemos querido hacer mención a todo lo que tiene que ver con las bodas que, aunque suelen ser también momentos en los que toda una familia se reúne, suelen ser fuente de broncas y cabreos entre las familias implicadas. Seguro que conocéis algún ejemplo de ello en vuestro círculo más cercano de amigos o incluso en vuestra propia familia. Además, las bodas suelen ser mucho más multitudinarias y es mucho más difícil disfrutar de aquellas personas que realmente nos importan. 

Una buena parte de las fotografías que más importancia tienen nuestra vida se realizan en eventos como lo son bautizos y comuniones. Quizá esas son las fotografías que nos subimos a nuestros perfiles de Facebook o de Instagram, pero son las que terminan decorando alguna estancia de nuestra casa. Piezas son las fotos que realmente más nos importan, aunque lo neguemos una vez tras otra. Las que nos muestran quiénes somos. Y es que vale más una fotografía así que otra junto a cualquier estrella del rock o del fútbol. 

Si nos permitís un consejo, os diré que disfrutéis a tope de cualquier evento familiar al que tengáis previsto acudir a partir de ahora. Ya habéis visto que durante los últimos meses está siendo complicado organizarlos y que, por desgracia, no sabemos quién va a faltar al próximo. pasa todo el tiempo de ocio posible con esa gente a la que queréis y no dejéis escapar ni uno solo de los segundos que podáis pasar junto a esas personas que tanto significan para vosotros. Hacer lo contrario es un error del que os vais a arrepentir tarde o temprano.

El teletrabajo, una fórmula de trabajo que es tendencia a causa del COVID-19

La crisis provocada por el coronavirus ha obligado a muchas personas a cambiar sus hábitos y sus estilos de vida. Desde luego, a nadie se le escapa el hecho de que la vida ya no es igual ahora que hasta hace tan solo tres o cuatro meses. Nuestra salud está mucho más amenazada debido al alto volumen de contagios que se ha venido produciendo en los últimos meses. Y nuestra economía también lo está. Y, si no somos capaces de actuar, tendremos una crisis que será bastante peor que la que tuvimos allá por el 2008.

La llegada del COVID-19 ha obligado a la gran mayoría de las empresas de nuestro país a cerrar sus puertas, al menos de manera momentánea. Algunas han podido seguir en activo gracias a la oportunidad que nos brinda la tecnología, que ha sido la mejor salvaguarda de la economía española desde que empezara este año 2020. Y seguro que para esas empresas, el simple hecho de poder seguir ejerciendo su actividad ha sido una gran ventaja. Y es que el que ha estadio preparado ha podido seguir dirigiendo su negocio durante estas semanas.

Una noticia que fue publicada por el diario El País en marzo de este mismo año aseguraba que el coronavirus estaba forzando a las empresas de nuestro país a acelerar el teletrabajo. Pero la noticia también planteaba un problema: el que se deriva de que no todas las empresas nacionales estaban preparadas para eso ni contaban con la ciberseguridad que es tan importante a la hora de acometer ese tipo de cuestiones. Por eso es importante que se empiece a llevar a cabo la transición hacia una sociedad en la que todas las empresas estén tecnologizadas.

Una noticia que también vio la luz durante el pasado mes de marzo, aunque en este caso lo hizo en el portal web del diario Expansión, se hacía la pregunta de cuántos trabajadores con teletrabajo había en España. Nuestro país, España, tenía un 4’3% de incidencia de teletrabajo en el mercado laboral, estando lejos de países como Francia o Bélgica, que suman un 6,6%, y muy por debajo del 14% de los Países Bajos, el 13’3% de Finlandia o el 11% de Luxemburgo. Esos países, desde luego, han tenido la posibildiad de enfrentarse con más determinación a la batalla contra el coronavirus, al menos en lo que se refiere al impacto económico de la pandemia.

La transición del trabajo físico al teletrabajo que ha sido provocada por el coronavirus no ha sido igual de fácil en todo el mundo. En España, tenemos que reconocerlo, hemos tenido muchos problemas en este sentido, pero se trata de problemas que tienen solución. Son muchas las empresas que han decidido implantar esta modalidad de trabajo en los últimos meses, según nos han indicado los profesionales de Inforges, una entidad que viene trabajando en garantizar ese servicio. Pero desde dicha entidad también nos han lanzado una advertencia: todavía quedan muchas empresas por sumarse a este cambio en nuestro país. Quizá demasiadas.

Un medio de reducir costes fijos

Uno de los costes fijos a los que más temen las empresas es el coste del alquiler o compra de un terreno o espacio en el que sus empleados se reúnan para trabajar. Es evidente que una empresa dedicada a la producción de vehículos no tiene la posibilidad de cambiar este modelo de producción, pero lo que sí es cierto es que empleos que se están realizando en oficinas son idóneos para adaptarse (y cuanto antes, mejor) a esta nueva fórmula para trabajar. A esta nueva realidad.

La verdad es que estamos convencidos de que, tarde o temprano, el teletrabajo terminará convirtiéndose en una realidad para la mayor parte de las empresas de este país. La llegada del coronavirus ha tenido un efecto que ha acelerado el proceso, pero es evidente que solo es el principio de una oleada de llegadas de empresas a esta nueva y revolucionaria manera de trabajar. Y es que está más que comprobado que las empresas que lo están implementando están consiguiendo objetivos de peso. Para cuando las demás se incorporen, ellas ya serán expertas en la materia. Y eso les puede reportar ventajas competitivas más que interesantes.

Y es que la reducción de los costes de alquiler o compra de unas oficinas es solo el principio. Pensemos, por ejemplo, en la motivación de los empleados y empleadas. Trabajar desde casa es una manera bastante interesante para permitir compaginar la vida laboral con la personal. Y todos y todas sabemos que, cuando eso sucede, la felicidad aumenta en esa persona. A su vez, ese empleado o empleada se convierte en alguien mucho más productivo. ¿No merece la pena, aunque sea, intentarlo? Desde luego que sí. Y muchas son las empresas que ya se han dado cuenta de ello.