La cocina coreana, en tan solo unos pocos años, ha dejado de ser una propuesta que era desconocida para la mayoría del público español a ser una de las opciones emergentes cuando se quiere ir a un lugar de restauración.
El gran crecimiento experimentado no se explica por un solo motivo, sino por la suma de una serie de factores: pensemos en que a nivel cultural Corea ha crecido mucho, el interés mayor por sabores diferentes, el crecimiento de formatos más informales y la capacidad que tienen sus platos para poder conectar con nuevas maneras de comer y de salir a cenar. Actualmente, los restaurantes coreanos no los podemos permitir como una rareza, sino como una alternativa cada vez más presente en las grandes ciudades y áreas turísticas.
¿Qué empuja a su crecimiento?
Para saber cuáles son los grandes motores del auge coreano, hemos querido preguntar a los responsables de Hana, que, como famoso restaurante coreano en Barcelona que son, creen que la denominada ola cultural coreana o Hallyu parece haber conseguido que se extienda el interés por la cultura, moda, comida o la estética del país.
En el caso de la gastronomía, se puede decir que la misma ha entrado en ese circuito de interés, siendo una gran curiosidad y luego como un hábito. Para bastantes personas, comer coreano es una manera de aproximarse a una cultura que les es familiar mediante otros canales.
Esta comida tiene sobrados ingredientes para encantar a los amantes de los sabores diferentes e intensos. Aquí, podemos hablar de platos como el kimchi, el bibimbap, el tteokbokki o la famosa barbacoa coreana, los cuales aportan unas interesantes combinaciones de picante, textura, fermentación, textura y ritual de mesa que hacen que sean bastante atractivos para los públicos que desean probar algo nuevo.
Estamos ante una mezcla de sorpresa y accesibilidad que ayuda y mucho a que la cocina encuentre su sitio en España.
No olvidemos que influye el cambio a nivel generacional. El público más joven se muestra más abierto a que se prueben las cocinas asiáticas diferentes y a que compartan experiencias en las redes sociales.
La estética de bastantes platos, la interacción en mesa y el carácter visual de algunos locales nos han ayudado a que los restaurantes coreanos se difundan con rapidez entre los consumidores urbanos.
La barbacoa coreana como formato estrella
Una de las propuestas que han hecho más por popularizar a esta cocina es la barbacoa. La forma que tiene es de lo más atractiva, ya que el cliente participa, cocina parte de la carne en la mesa y la comida se convierte en una experiencia compartida. No hablamos solamente de comer, sino de hacerlo de una manera más interactiva o social.
Estamos ante un componente como es la experiencia; es que realmente encaja perfectamente en la manera actual en la que se sale a cenar.
El número de personas que buscan locales que puedan ofrecer algo más que la clásica carta de toda la vida. Ahora se desea vivir un momento diferente, que luego pueda ser recordado y comentado.
La barbacoa coreana responde bastante bien a este tipo de expectativas, por lo que ha pasado a ser uno de los reclamos más importantes del sector.
Este es un formato que permite que se pueda introducir al cliente en los sabores coreanos de una manera más progresiva. La carne, las salsas, los acompañamientos y los fermentados, lo que ayudan es a crear una combinación de bastante intensidad, pero al mismo tiempo ordenada.
Esta accesibilidad nos explica que bastantes restaurantes coreanos comienzan por una propuesta, ya que funciona tanto con las personas más curiosas como con los clientes más habituales.
De Madrid a otras ciudades
El aumento de los restaurantes coreanos es algo que se nota con mucha fuerza en las ciudades más importantes, como pueden ser Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, aunque estamos viviendo un fenómeno que se ha expandido a otras zonas de España.
En estas ciudades se han consolidado tanto los locales tradicionales como las propuestas más contemporáneas o de fusión, lo que nos demuestra que el interés no está limitado a un solo perfil de restaurante.
¿Qué busca el cliente español?
Los consumidores españoles que se aproximan a un restaurante coreano, por lo general, buscan algo más que llenar el estómago. Se busca una experiencia nueva, sabores intensos y una cocina que haga posible salir de lo habitual.
Esa curiosidad es una de las claves del crecimiento. La gente no se conforma solamente con fórmulas que sean conocidas, y la restauración coreana aprovecha bien todo ese cambio.
Existe también una percepción favorable que se asocia a la idea de cocina sana. Los fermentados, las verduras, los arroces, los caldos, etc. Dicha combinación de sabor y bienestar es algo que encaja bastante bien con las tendencias que hay actuales en cuanto al consumo.
Otro factor que es muy importante es la variedad. Los restaurantes coreanos ofrecen desde platos bastante conocidos hasta opciones más regionales o caseras, lo que hace posible que se atraiga a públicos diferentes.
Dicha amplitud facilita que la cocina coreana no se perciba como cerrada o complicada de entender, sino como un universo gastronómico con puntos de entrada.
El papel de la fusión
Sin duda alguna, la cocina coreana crece a buen ritmo, en gran medida por la fusión. Bastantes restaurantes no se limitan únicamente a la reproducción de los platos más tradicionales, sino que adaptan técnicas, ingredientes o formatos al gusto local.
Todo ello permite que se pueda ampliar el público, sin que ello suponga perder identidad. La fusión, cuando se entiende bien, es un puente inmejorable entre lo nuevo y lo más familiar.
El que se mezcle la base coreana con propuestas contemporáneas o mezclado con influencias que provengan de otras cocinas asiáticas.
Esto ayuda a que se amplíe el interés y permite que los clientes entren en la cocina coreana por caminos diferentes. Unos pueden llegar por la anteriormente mencionada barbacoa, otros por el pollo frito o porque se lo hayan recomendado en redes.








