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La adicción al deporte provoca vigorexia  

Muchos adolescentes y adultos sufren trastornos alimentarios, por lo que siguen dietas extremas, toman laxantes, recurren a los vómitos autoinducidos o incluso dejan de comer. Los jóvenes que sufren estos síntomas quieren perder peso porque están preocupados por la imagen corporal y no se encuentran a gusto con su físico. La anorexia y la bulimia son los trastornos más comunes, pero también hay otros que son menos conocidos, por ejemplo, la ortorexia o la vigorexia.

Si te estás preguntando de qué se tratan ambos trastornos, la respuesta es que presentan diferencias, ya que el primero se trata de la obsesión por la comida sana y el segundo se trata de adicción al ejercicio. Las personas con ortorexia se  preocupan excesivamente por la calidad  de los alimentos y solo quieren tomar alimentos bajos en grasa. Además, dedican mucho tiempo a informarse sobre las propiedades de los alimentos, su origen y la forma de cultivo.

Este trastorno provoca desnutrición, carencias de oligoelementos, hipotensión e incluso depresión. Los pacientes con esta enfermedad quieren mostrar una delgadez extrema y preparar platos muy saludables con alimentos ecológicos. La vigorexia afecta principalmente a hombres, aunque cada vez hay más mujeres que padecen esta patología. Desde el diario 20minutos explican que “los expertos estiman que en España la padecen entre 20.000 y 50.000 personas”.

Es importante realizar deporte, pero si hay una fijación obsesiva por querer hacer ejercicio físico de forma desmesurada y sin control, puede provocar lesiones, depresión, pérdida de erección, menor deseo sexual, alteraciones hormonales, reduce la fertilidad de las mujeres, etc. Además, este trastorno puede perjudicar las relaciones sociales, ya que los vigoréxicos solo quieren hacer deporte y dejan a un lado a sus amigos. Parece imposible que hacer ejercicio, pueda provocar un trastorno. En este artículo explicaremos de qué se trata este trastorno y sus síntomas.

¿Cuáles son los síntomas?

Los  psicólogos del centro de psicología Canvis han elaborado una lista con los síntomas que sufren las personas con esta enfermedad:

Lesiones constantes: la persona vigoréxica entrena tanto al cuerpo que se lesiona, ya que cada vez necesita más cantidad de ejercicio.

Prioriza el deporte: quiere realizar deporte durante todo el día, especialmente para evadirse de los problemas personales.

Dieta baja en grasa: la persona que sufre este trastorno sigue una dieta estricta, por lo que evita otros alimentos que son también necesarios. Por eso, evita ir a restaurantes con amigos y familiares. La persona vigoréxica realiza dietas para adelgazar con una reducción drástica de grasas y una ingesta exagerada de proteínas.

No quiere parar: la persona vigoréxica no quiere parar de realizar deporte, pero si se lesiona y no puede continuar con los entrenamientos, se siente fatal. Esta situación le provoca estrés, nervios, fatiga y tristeza.

Sin control: no controla la situación, ya que siempre le parece que debe realizar más ejercicio físico. Incluso, acaba haciendo más deporte que el que había planificado.

Todo el tiempo: no dedica tiempo a los amigos y familiares porque dedica todo el tiempo a entrenar. Prefiere estar en el gimnasio o practicando running en la calle que estar con sus amigos.

Discusiones con la pareja: siente que su pareja no le entiende, ya que discuten por este tema. El vigoréxico prefiere ir al gimnasio que estar con la pareja.

Afecta a sus relaciones sociales: este trastorno afecta a sus relaciones sociales porque solo se relaciona con personas que practican deporte.

Hablar de deporte: le encanta hablar de deporte, de cómo ha entrenado y la dieta que realizará esa semana. Realiza una cantidad desproporcionada de ejercicio, por lo que no le importa lesionarse.

Daño físico: la persona vigoréxica le da igual lesionarse, ya que continúa practicando deporte aunque le duela la pierna o sufra molestias en la espalda.

Obsesión por la imagen corporal: la persona vigoréxica está obsesionada con su físico y, por eso, quiere reducir la grasa corporal y aumentar la masa muscular.

-Agotamiento: el vigoréxico no quiere parar de hacer deporte hasta que no puede más.

¿Cómo se soluciona este trastorno?

La persona que sufre esta enfermedad, debe pedir ayuda a un equipo de especialistas para superarla y no sufrir recaídas constantes. El psicólogo le explicará durante la terapia que debe realizar deporte, pero con control, y no es necesario que los entrenamientos ocupen todo su tiempo. En la terapia, el vigoréxico entenderá que esa adicción al deporte le ha generado problemas físicos y alteraciones hormonales. El especialista le ayudará a entender que no debe alejarse de sus familiares ni de su pareja por el deporte, ya que esas carencias afectivas le pueden provocar malestar emocional.

En la mayoría de los casos, las personas vigoréxicas niegan que sufren este trastorno, pero el equipo médico le explicará que sufre una adicción porque no puede parar de realizar deporte y si lo hace sufre estrés, ansiedad y tristeza. El vigoréxico entenderá que estos síntomas se generan por su adicción. La persona que sufre esta enfermedad puede superarla con psicólogos, psiquiatras y nutricionistas. Durante las sesiones, el vigoréxico comprenderá que debe seguir una alimentación equilibrada y abandonar la dieta extrema de adelgazamiento.

El paciente comprenderá que no puede continuar con una reducción drástica de grasas y una ingesta exagerada de proteínas. En la sesión puede intervenir un entrenador personal para que el vigoréxico empiece con un programa de ejercicios ajustados a sus necesidades y estado de salud. El paciente debe entender que el deporte es beneficioso para la salud, pero que no puede convertirse en una adicción y mucho menos en provocar lesiones graves. Si en algún momento se lesiona, debe parar y no sentir los síntomas de abstinencia.

 lo ideal es que la persona que padece esta enfermedad cuente con el apoyo de su familia, para que entienda que no está solo en este proceso de recuperación. La vigorexia es un trastorno que puede sufrir cualquier persona, ya que tanto algunos adultos como adolescentes sufren adicción al deporte y esa obsesión por ganar masa muscular. Ya sabes en qué consiste este trastorno, los síntomas y los motivos para acudir a terapia.

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