Los vehículos eléctricos son cada vez más habituales. No sabemos cuánto tiempo de vida le queda a los motores de combustión y los vehículos diesel o gasolina, pero todo señala a que no mucho. Aunque mucho en este aspecto, puede ser décadas. No conviene alarmarse todavía, puesto que posible que nunca lleguen a desaparecer del todo. Ya sabemos que vivimos en una sociedad cambiante y lo que un día se detesta, al siguiente, se ama.
Como muestra un botón: el diésel era la panacea, más económico y menos contaminante, ahora es mejor la gasolina a nivel sostenibilidad y de económico poco. Sigue siendo más barato pero la diferencia es nimia. Por lo que nadie garantiza que los coches eléctricos o híbridos corran una suerte similar y, en unos años sean vilipendiados. No obstante, el tema que nos ocupa no es este en realidad. De lo que queremos hablar en este artículo es sobre la posibilidad de tener la gasolinera en casa. Bueno, gasolinera como tal no, pero si el cargador eléctrico para los vehículos que funcionan con electricidad.
Para muchos, contar con un coche eléctrico es muy positivo. De hecho es sinónimo de ventajas, siendo una de las más notables, la de poder repostar en casa, cómodamente sentado en tú sofá. Hacer esto posible solo requiere de la instalación de un punto de recarga para coches eléctricos, algo más sencillo y económico de lo que puede parecer.
Dado que el número de este tipo de coches aumenta de forma exponencial, debido a que el combustible alcanza precios insostenibles y las restricciones a las que se someten, son cada vez mayores. Siendo así, los coches eléctricos se convierten en la mejor opción a la hora de adquirir un vehículo que, además no generan las temidas emisiones nocivas para el medio ambiente.
Una estación de carga en casa
Obviamente estos coches necesitan contar con una estación de carga para poder cargarse, lo mismo que sucede con nuestro teléfono móvil. Es posible encontrar estaciones de carga para este tipo de vehículos en gasolineras, centros comerciales o incluso, la calle. Cada vez nos sorprende menos y los vemos más. Sin embargo, para mayor comodidad, lo ideal es disponer de un punto de recarga doméstico, como nos señalan desde Xcelentric, dedicados a monetizar estos puntos de recarga.
Aunque los coches eléctricos ya no son una novedad y estos puntos de recarga son cada vez más frecuentes, no todo el mundo conoce lo necesario para su instalación. Por lo que vamos a arrojar un poco de luz y explicar lo necesario para que, todo aquel que tenga la intención, idea o necesidad de instalar uno de estos cargadores, sepa cómo debe proceder.
Por lo general las empresas que se ocupan de su instalación, hacen todo lo necesario para que sus clientes, disfruten de su propia estación de repostaje doméstica, sin que ellos tengan que realizar demasiado trámite.
Lo primero que hay que saber es la potencia necesaria. La mínima de la que se debe disponer para poder recargar coches eléctricos, es de 2,3kW, aunque se aconseja que se cuente con una potencia mayor, de 3,6kw o más. Depende así mismo del uso que cada propietario de a su vehículo a diario, puesto que no es lo mismo desplazarse unos pocos kilómetros que hacer cien al día.
Por otra parte hay que considerar que, a mayor potencia menos tiempo de carga necesario. Es decir que con la potencia más baja (2,3kW) se puede tardar unas quince horas en cargar el coche, mientras que con una potencia mayor, por ejemplo 7,4kW, el coche puede estar cargado en tan solo cinco horas.
Teniendo esto en cuenta y con la certeza de querer instalar un punto de recarga en la puerta de casa, toca conocer los requisitos necesarios que van a exigirte desde la administración. En primer lugar, los requisitos legales y materiales, son variables en función de la residencia en la que se viva: unifamiliar o garaje en una comunidad de vecinos, etc.
Los edificios de obra nueva o que hayan pasado por una reforma, deben disponer de una preinstalación en las plazas de aparcamiento adscritas aunque corresponde al propietario asumir el coste de la instalación. Eso sí, para instalar el punto de recarga, no es necesario recurrir a la junta ni someter a votación la cuestión. Basta con comunicar al administrador o presidente la intención de poner el punto de carga para poder realizar la instalación.
En el caso de las viviendas unifamiliares la instalación es muy sencilla. El instalador en cuestión, realiza un estudio previo de las opciones y determina cual es el lugar más adecuado. Es posible conectar la estación de carga directamente al contador de la casa o, si se prefiere, instalar un contador solo para el punto de recarga.
Veamos cómo instalar un punto de recarga paso a paso, aunque ya avisamos de que se trata de algo muy sencillo, tanto en la parte de la instalación como en los aspectos legales.
Como instalar un punto de recarga
Lo primero que hay que saber es que instalarlo en la plaza de garaje o la puerta de casa, es un derecho tan reconocido como sencillo a nivel legal. Si se vive en un edificio con garaje comunitario, la Ley de Propiedad Horizontal, en su artículo quince, esta de tu parte. Tan solo es necesario comunicar por escrito la intención de instalar el punto de carga al presidente o administrador, como ya hemos comentado. No es necesario contar con la aprobación de la junta de vecinos ni nada por el estilo. La única condición es que la instalación se lleve a cabo por parte de un instalador autorizado y el cableado vaya por las zonas comunes hasta el contador particular. Puede conectarse a un contador comunitario en caso de que haya acuerdo.
En el caso de la vivienda unifamiliar, el proceso es todavía más sencillo ya que no se depende de la comunidad.
Aclarados los aspectos legales, pasamos al tipo de punto que se debe instalar: enchufe reforzado o Wallbox (punto de carga mural). El primero ronda los doscientos a cuatrocientos cincuenta euros, es económico pero de carga lenta y poco elegible a la hora de solicitar ayudas. El segundo es la opción más recomendada, rápida, segura y subvencionada por las administraciones.
Esto nos lleva a los costes de instalación que varían en función de la situación. Hay que buscar un instalador autorizado y certificado. Algunas empresas ofrecen paquetes llave en mano. El coste del equipo de punto de carga mural oscila entre los quinientos y mil quinientos euros, según la marca y las funciones que ofrezca. Los costes de instalación en un garaje privado van de los cuatrocientos a los setecientos euros, en un garaje comunitario, sube de los novecientos a los dos mil. En el caso de las viviendas de obra nueva, al contar con preinstalación, se abaratan los costes.
En resumen, los costes totales estimados para instalar un punto de carga, son de entre mil y tres mil euros, sin contar con las posibles ayudas.
Después de los gastos, no llega la calma pero si el ahorro. Instalar un punto de carga cuenta con subvenciones y ayudas que reducen los costes. Uno de ellos es el plan MOVES III que cubre el setenta por cien de los costes (ochenta en municipios de menos de cinco mil habitantes), se gestiona por las comunidades autónomas a través de la web de IDAE.
La otra ayuda es la deducción en el IRPF, lo que supone un quinde por cien del coste, llegando hasta seiscientos euros de ahorro fiscal. Como resultado, el coste total de instalar un punto de carga no supera los quinientos euros.
El ahorro no queda ahí, al instalar un punto de recarga en casa, se puede contar con la tarifa especial para vehículos eléctricos, con precios ultra bajos en horario valle y, la carga inteligente que automatiza la carga para evitar sobre cargas y pagar menos.
Como conclusión, podemos decir que instalar un punto de recarga particular, es una de las mejores decisiones que pueden tomar los propietarios de este tipo de vehículos. Se aprovecha al máximo el coche y permite ahorrar de forma significativa. Gracias a las ayudas, la aplicación de tarifas nocturnas y la tecnología inteligente, el ahorro es real y duradero. Tan solo hay que informarse, pedir presupuestos y aprovechar las subvenciones que existen en cada momento. Ya hemos comentado que el coste final suele quedarse en un máximo de quinientos euros.
La instalación es sencilla y puede ejecutarse en tan solo un par de días, aunque puede variar en según qué casos. Además es posible conectar varios cargadores de coche al mismo punto, puesto que ofrecen configuraciones de doble enchufe. Un último apunte para aquellos que tengan dudas sobre la posibilidad de que haya que cambiar el conector del cargador, en caso de que se cambie de vehículo: no es necesario. En la actualidad todos los vehículos eléctricos, disponen del mismo conector, aunque en el caso de que exista alguna diferencia, es posible adquirir un adaptador sin mayor problema.
Parece ser que los puntos de carga eléctrica para coches son todo ventajas, lo que sin duda es bueno para la sostenibilidad y el propietario.








