Si hay algo que me define es que creo en el mundo espiritual. Desde siempre me ha llamado todo lo que tenga que ver con las emociones, las vibraciones, las energías y esas cosas que no se ven pero se sienten muchísimo. Mientras mis amigas estaban viendo series o TikToks de moda (que también me encantan, obvio), yo estaba leyendo sobre chakras, astrología o viendo videos de gente que hablaba del aura y el alma.
Pero el otro día encontré algo que de verdad me impactó. Fue como un clic en la cabeza. Estaba buscando información sobre cómo cuidar mi energía porque últimamente me sentía agotada sin razón. Literalmente, despertaba más cansada de lo que me acostaba, y hasta estar con personas que quiero me dejaba como vacía. No entendía por qué.
Y entonces leí algo sobre las energías del alma. Y fue como: “¡Eso es! Eso es lo que me pasa”. Y desde entonces, no he parado de investigar. Quiero contarte todo lo que he descubierto, por si tú también te has sentido rara, confundida, agotada o simplemente no te has sentido tú misma.
Porque lo que he aprendido me ha ayudado muchísimo, y quizás a ti también te sirva.
Primero… ¿qué son las “energías del alma”?
Sé que suena como algo muy místico, pero tiene más sentido del que parece. Básicamente, somos mucho más que un cuerpo físico. Tenemos una energía que nos rodea (muchas personas la llaman aura) y dentro de nosotros hay algo más profundo, más auténtico, que es el alma.
El alma no solo guarda nuestra esencia, sino también nuestra energía más pura. Pero esta energía puede desequilibrarse o ensuciarse con las vibraciones de fuera. Y cuando eso pasa, no solo se nota en lo emocional, también puede reflejarse en el cuerpo.
Lo que yo no sabía —y fue una de las cosas que más me hizo pensar— es que sí, puedes absorber energía de otras personas sin darte cuenta. Sobre todo si eres empática, o sea, si sueles sentir muy intensamente lo que les pasa a los demás.
Señales de que tu alma está cargando con lo que no le toca
Esto me voló la cabeza. Estas señales no son invento, son reales, y yo las he sentido todas:
- Estás en un lugar lleno de gente y sales agotada, aunque no hayas hablado casi con nadie.
- Estás feliz, y de repente te pones triste sin explicación.
- Estás con alguien que está pasando un mal momento y tú terminas llorando también, aunque no era “tu” dolor.
- Te cuesta concentrarte, sientes niebla mental, o incluso mareos leves.
- Estás siempre muy cansada, aunque duermas bien.
Lo contrasté con profesionales como Crece por tu cuenta, profesional holística online y presencial, y me explicaron todas estas señales en mayor profundidad, gracias a lo cual pude descubrir que no estaba loca ni exagerando: estaba absorbiendo la energía de los demás.
¿Qué pasa cuando no proteges tu energía?
Si no aprendes a proteger tu energía, te desgastas. Te desconectas de ti misma, pierdes claridad sobre lo que quieres, y a veces hasta te enfermas físicamente. Yo tuve dolores de cabeza constantes, cansancio todo el día, y cambios de humor que no entendía. Me frustraba. Hasta que entendí que no todo era mío. Y eso fue un alivio enorme.
Y ojo: esto no es solo para las personas que creen en la espiritualidad, esto le puede pasar a cualquiera. Hay estudios que relacionan el estrés emocional con el debilitamiento del sistema inmune, por ejemplo. Así que cuidar tu energía es también cuidar tu salud.
¿Cómo se protege la energía del alma?
Una vez que entiendes lo que pasa, puedes empezar a cuidarte. No es encerrarte en una burbuja, sino aprender a distinguir qué energía es tuya y cuál no, y sobre todo, a fortalecer la tuya.
Aquí te comparto todo lo que me ha ayudado:
Limpiar tu energía a diario
Así como te duchas para quitarte el sudor o la suciedad del día, también necesitas limpiar tu energía. Yo lo hago con una ducha consciente. Cuando el agua cae, imagino que se lleva todo lo que no es mío. A veces también uso sal marina o un poquito de lavanda, que ayuda un montón.
También puedes hacer esto:
- Prender un incienso de palo santo o copal y pasártelo alrededor del cuerpo.
- Escuchar cuencos tibetanos o música de frecuencias altas (como 432 Hz o 528 Hz).
- Hacer respiraciones profundas visualizando luz blanca que entra y limpia todo.
Y si no puedes hacer nada de eso, hasta un paseo en silencio por un lugar tranquilo puede hacer milagros. Lo importante es que lo hagas con intención.
Meditar para reconectar con tu centro
No necesitas hacer posturas raras ni estar una hora sentada. Yo medito 10 minutitos al día, a veces solo cerrando los ojos, respirando y repitiendo mentalmente: “Yo soy luz. Yo soy energía limpia. Yo soy yo”. Parece una tontería, pero te juro que ayuda.
La meditación me ha enseñado a escucharme más. Y cuando te escuchas, sabes cuándo algo no es tuyo. Ese discernimiento es clave.
Poner límites (energéticos y reales)
Esta parte me costó, porque soy de las que siempre están ahí para los demás, pero me di cuenta de que no puedo cargar con todos. Si alguien siempre te deja agotada, si después de hablar con esa persona te sientes peor, no es egoísta alejarte un poco.
Pon límites, di que no. No tienes que salvar a todo el mundo. A veces la mejor forma de ayudar a otros es estando tú bien primero.
Aprender a decir hoy no puedo o necesito mi espacio fue un antes y un después para mí. Y aunque al principio me sentía culpable, ahora entiendo que es una forma de amor propio.
Usar cristales
Esto fue algo que descubrí hace poco y me encanta. Hay cristales que ayudan a protegerte energéticamente. Yo llevo siempre una turmalina negra en el bolsillo o en un collar, y siento que me “blinda” un poco.
Otros que van genial:
- Amatista: para calmar y proteger.
- Cuarzo rosa: para conectar con el amor propio.
- Obsidiana: para cortar lazos energéticos negativos.
Solo asegúrate de limpiarlos de vez en cuando (con sal o a la luz de la luna). Cada cristal tiene su vibración y cuando está cargado de energías ajenas, deja de hacer efecto.
Conectar con la naturaleza
Pisar la tierra descalza, abrazar un árbol, mirar el cielo sin distracciones. Parece cursi, pero es mágico. La naturaleza recarga, limpia, y te devuelve a ti.
Cuando estoy saturada, me voy al parque sola y dejo el móvil. Solo respiro, observo, y siento. Y siempre salgo más ligera.
Hay algo en el viento, el sol y la tierra que te equilibra. Es como si la naturaleza supiera exactamente qué necesitas.
Visualización protectora
Esto lo aprendí de una chica en YouTube. Cada mañana (o antes de ir a un lugar con mucha gente), cierro los ojos y visualizo que me rodea una burbuja de luz dorada. Esa luz me protege. Nada negativo puede entrar, pero yo sí puedo dar amor desde dentro.
Y lo mejor: funciona. Te sientes más segura, menos vulnerable. Incluso en lugares caóticos.
Y si te pasa… no estás sola
Si has sentido todo esto, si te sientes agotada sin razón, si estás confundida, si sientes que pierdes el rumbo… no es que estés rota, es que eres sensible. Y eso, aunque a veces duela, es un regalo inmenso que no todas las personas tienen.
Yo antes pensaba que había algo mal en mí. Que era demasiado emocional, demasiado rara, demasiado intensa, demasiado “todo”. Pero ahora entiendo que simplemente siento mucho, percibo más de lo que otros notan. Y que tengo que cuidarme para no desbordarme, para proteger ese brillo interior que también necesita descanso.
Otros consejitos que me han servido un montón:
- Evita absorber dramas ajenos. Escucha con empatía, pero no te los quedes.
- Haz cosas que te eleven. Música bonita, arte, escribir, bailar sola en tu cuarto.
- Rodéate de personas que sumen. No tienes por qué aguantar a quien te resta.
- Habla con tu alma. Escríbete. Pregúntate cómo estás. Responde desde dentro.
- No te juzgues por desconectarte a veces. Volver a ti es un proceso.
Y si te sientes perdida…
Busca apoyo. A veces hablar con alguien que también cree en esto ayuda un montón. Yo tengo a una amiga con la que comparto todo lo que descubro, y juntas hemos crecido muchísimo.
También puedes buscar lecturas sobre el aura, el cuerpo energético, los chakras… Hay libros y videos buenísimos. Solo abre tu corazón y tu mente. Tu alma sabrá qué le hace bien.
Una de las frases que más me repito es: «Soy dueña de mi energía. Lo que no es mío, lo devuelvo con amor.»
Gracias por leerme.
Si has llegado hasta aquí, seguro es porque algo de esto te ha resonado. Y eso ya es una señal.
Cuida tu alma. No es algo esotérico ni raro, es simplemente amarte desde dentro.
Y si un día te sientes rara, sin explicación… no te culpes.
Tal vez no es tu energía.
Tal vez solo necesitas volver a ti.








