La decoración de los envases de vidrio o la cerámica es algo que nunca deja de estar de actualidad. Son muchas las industrias que recurren a este tipo de decoración para publicitar sus productos o simplemente decorarlos. Dentro de las técnicas más utilizadas, destaca la serigrafía en vidrio, una de las mejores opciones para plasmar diseños en cualquier tipo de producto, ya que el vidrio es el material ideal para plasmar cualquier diseño. El resultado es excelente y resulta siempre más llamativo que un envase o artículo que carece de imagen.
Industrias como el vino, la farmacéutica, la belleza y la cosmética o la publicidad tienen en la serigrafía al aliado perfecto. Estando esta técnica muy presente en todas ellas. Uno de los mejores aspectos de recurrir a este tipo de técnica es que evita la necesidad de utilizar etiquetas en los envases. Los diseños se imprimen directamente sobre el vidrio y ofrecen un resultado elegante con sensación de acabado premium, lo que confiere valor al producto. El uso de tintas especiales permite crear un efecto glaseado o mate, proporcionando un aspecto más destacado al acabado final.
La serigrafía en vidrio convierte el recipiente serigrafiado en un matiz que marca la diferencia frente a otros productos. Ese aspecto exclusivo y atractivo de cara al consumidor es lo que atrae a los clientes. La técnica de serigrafía en vidrio e incluso cerámica permite decorar todo tipo de botellas, jarras, decantadores, frascos o vidrio alimentario como las copas, vasos o platos. Este método de impresión garantiza fidelidad en el diseño y proporciona resultados de la mejor calidad. Cualquier diseño puede ser impreso en botellas y todo tipo de cristal sin que sea necesario recurrir al vinilo o las etiquetas con las que los envases pierden atractivo y calidad.
Una técnica de decoración
Como decimos, la serigrafía es una técnica de decoración de alta calidad y durabilidad. Esta técnica se puede realizar en todo tipo de artículos, como nos aseguran desde Serijerez Decoración en Vidrio, donde cuentan con un amplio surtido de acabados y productos de esta categoría. Por si no fuera suficiente con la personalidad que proporciona al producto, los artículos serigrafiados en vidrio son aptos para microondas y lavavajillas, por lo que no requieren cuidados especiales.
Siendo así, no es de extrañar que cada vez sean más las marcas de cosmética, destilerías y bodegas que se decantan por comercializar sus productos premium con esta técnica impresa en sus envases, destacando sobre la competencia.
El proceso de serigrafiado se inicia con la recepción de un diseño, el cual va a ser serigrafiado en el vidrio. Este diseño se separa por colores independientes mediante un proceso que permite obtener los correspondientes fotolitos, en los que quedará impresa la información correspondiente a cada uno de los colores que componen el diseño. A continuación, los colores se transfieren a una malla de serigrafía, con la ayuda de una emulsión fotosensible mediante un proceso denominado solarizado.
Una vez que se tienen las mallas de cada color, van pasando por la máquina de serigrafía, encargada de plasmar o imprimir uno a uno los diferentes colores sobre el envase en cuestión. La serigrafía se aplica de forma directa sobre cada pieza en máquinas que pueden ser de serigrafía plana o cilíndrica, según la forma del artículo a decorar. Realizada la impresión de todos los colores, las piezas se cuecen a alta temperatura de manera que las tintas especiales utilizadas vitrifiquen y adquieran el color, brillo y resistencia final.
El vidrio es un material que, a medida que aumenta la temperatura, se ablanda. Durante el proceso de serigrafía, cada color requiere un diseño de película independiente y, tras decorar la pantalla de tinta en vidrio, suele ser necesario calentar y sintetizar la tinta con objeto de fijar la imagen y lograr un patrón colorido. Todo ello sin dejar que el vidrio se ablande más de lo necesario.
Este tipo de técnica proporciona numerosas ventajas. Un diseño serigrafiado es mucho más visual y bonito que las etiquetas normales de papel. Además, proporciona un aspecto limpio, ya que permite una impresión en zonas transparentes, dejando el fondo a la vista, dejando un aspecto menos convencional y más atractivo. Por otro lado, recordemos la exclusividad que proporciona. Gracias a esta técnica se puede destacar y diferenciar de la competencia. Sin olvidar la multitud de acabados que ofrece, es posible serigrafiar el vidrio con tintas muy diversas como el oro y la plata, tonos mate con brillos metalizados, relieve o efectos matizados.
Podemos decir que la serigrafía en vidrio se ha convertido en una de las técnicas estrella a la hora de marcar la diferencia en la venta de productos. Permite crear campañas con ediciones especiales, premium o gourmet, aunque lo más posible es que solo se pretenda obtener un toque más innovador y atractivo.
Serigrafía vitrificable en vidrio y cerámica
Esta técnica se ha convertido en una de las técnicas de referencia en lo que a decoración de objetos de vidrio y cerámica respecta. El atractivo principal de la misma reside en su resistencia al calor y la durabilidad de los diseños, permitiendo crear piezas únicas y de la más alta calidad. No obstante, existen una serie de diferencias a la hora de su aplicación en vidrio y cerámica. Como generalmente se habla de la serigrafía en vidrio, queremos aprovechar para analizar los detalles al respecto de sus posibilidades y diferencias a la hora de serigrafiar en uno de estos materiales.
La serigrafía en vidrio cuenta con una serie de características principales, como el acabado brillante y translúcido, siendo una de las señas de identidad del vidrio su superficie pulida y transparente. Al serigrafiar sobre el mismo, los colores adquieren matices especiales debido a la luz que pasa a través del cristal. Hay que tener presente que el vidrio requiere mayor delicadeza en su manejo, puesto que es más frágil que otros materiales, sobre todo durante el proceso de horneado que permite a las tintas vitrificarse. Otra de sus características elementales es que su aplicación es bastante común, ya que es frecuente encontrar serigrafía en vidrio en envases de cosmética, bebidas, vasos personalizados y todo tipo de artículos decorativos.
Las ventajas que proporciona la serigrafía en vidrio son: su acabado elegante y duradero; que permite efectos de transparencia que resultan muy atractivos; y su excelente resistencia a agentes externos como la humedad y los cambios de temperatura. Por el contrario, cuentan con unas desventajas a tener en cuenta, como su mayor riesgo de rotura durante el proceso de producción o transporte y que requiere un ajuste muy minucioso en la temperatura durante el proceso de cocción.
Por otro lado, tenemos la serigrafia en cerámica, cuyas características principales son: la superficie porosa, con un grado elevado, lo que influye en la adherencia de las tintas, aunque durante el proceso de vitrificación se consigue sellar la superficie, dejando el diseño integrado; la amplia variedad de acabados de la cerámica que va desde la porcelana fina hasta la loza rustica, permite una adaptación que proporciona versatilidad y creatividad al producto final; sus aplicaciones más comunes son en tazas, platos, jarrones y vajillas personalizadas, tanto para el sector de la hostelería como para hacer regalos promocionales o un uso doméstico.
Las ventajas que ofrece son una mayor variedad de formas y estilos de piezas, su acabado altamente resistente, apto para uso diario y lavavajillas, y la posibilidad de crear colecciones completas. En contra, la necesidad de un horneado específico en función del tipo de cerámica a serigrafiar y la porosidad que puede dificultar la nitidez de los detalles más finos.
Evidentemente, existen una serie de diferencias entre vidrio y cerámica, no solo para serigrafiar, aunque sobre este aspecto es sobre el que vamos a tratar.
El aspecto estético del vidrio resalta la transparencia y el brillo, mientras que la cerámica proporciona una textura más cálida y variada. La porosidad y absorción difieren en gran medida: el vidrio es no poroso, facilitando la impresión, y la cerámica absorbe la tinta, afectando a la intensidad del color, por lo que necesita mayor control.
Las aplicaciones finales del vidrio son asociadas a los productos de alta gama, en tanto que la cerámica es más utilizada para vajillas personalizadas, decorativas o artículos de hostelería. En lo relativo al proceso de horneado, ambos materiales requieren un horno especializado, siendo el vidrio más sensible a las variaciones de temperatura. En el caso de la cerámica, temperatura y tiempo de cocción pueden variar en función de la base, que puede ser loza, gres, porcelana, etc.
Por último, los costes de producción. Con el vidrio pueden fluctuar en relación a la complejidad del proyecto y el número de unidades. Para la producción de cerámica serigrafiada, la producción de grandes cantidades resulta más económica.
Para elegir entre serigrafía en vidrio o cerámica, hay que tener en cuenta el uso que se va a dar al producto a serigrafiar, junto a la imagen de marca que se quiera transmitir. Un diseño sofisticado y luminoso, mejor en vidrio; un diseño cálido y versátil, mejor en cerámica. En cualquier caso, lo que nos queda claro es que la serigrafía es una de las mejores técnicas de impresión para estos materiales.








